genetics

Publicado el 18 de Julio de 2019

La contribución de los genes a la capacidad selectiva de la comunidad científica

Partiendo de la base de que ninguno de nosotros estaría aquí sin ellos, los genes constituyen un elemento de importancia vital. La tecnología sigue avanzando a toda velocidad y, con ello, la comunidad científica descubre cada vez más cosas sobre los genes y cómo emplearlos en el campo de la reproducción selectiva. Así las cosas, se nos plantean una serie de cuestiones candentes que quizás podrían resumirse en la siguiente pregunta elemental: ¿Qué ES la reproducción selectiva?

Cuando se trata de decidir quién manda en un sistema humano o animal, se puede decir que son los genes los que llevan los pantalones. Estos pedacitos de ADN que determinan quiénes somos a nivel celular tienen una tarea ingente, consistente en proporcionar las indicaciones necesarias para que miles de millones de células puedan crear las proteínas que nos mantienen en actividad.

Los genes son hereditarios, ¡Pásalo!

Nuestros genes son un legado directo de nuestros padres. Aunque la mayor parte de los genes son idénticos en todas las personas, existe una cantidad inferior al 1 % que exhibe ligeras variaciones, y son esas pequeñas diferencias las que atribuyen a cada persona, animal o planta su conjunto de rasgos físicos diferenciales.

La reproducción selectiva entra en escena precisamente cuando de lo que se trata es de modificar estos últimos rasgos en un animal o planta. Es una forma de modificación genética que no implica añadir al organismo ningún material genético foráneo (ADN), sino realizar una selección deliberada de los caracteres que deseamos preservar.

Aplicada al sector porcino, ya sea para lograr cerdos con un índice superior de eficiencia alimenticia o con mayor capacidad de hacer frente a enfermedades, la genética permite a los productores centrarse en aquellos caracteres genéticos de mayor relevancia tanto para el ganadero como para el consumidor.

La esencia de la reproducción selectiva es, pues, la selección, ya que lo fundamental es escoger a los animales adecuados para obtener una siguiente generación según el carácter que queramos reforzar. Este proceso de selección suele realizarse siguiendo uno o varios de los métodos siguientes: evaluación visual, testaje de la producción, testaje de la progenie y selección asistida por marcadores (recolección y análisis de una muestra de ADN en busca de determinados marcadores con un efecto cuantificable sobre un carácter determinado).

Datos que alimentan la sed de conocimiento

En Hypor recolectamos información de múltiples granjas y sistemas sobre una gran variedad de caracteres, como peso al nacimiento, peso a los 14 días, peso de control, consumo de pienso y espesores de grasa y muscular. Los datos recopilados se introducen en una base de datos que realiza una evaluación genética y calcula los valores genéticos para cada animal y carácter. A continuación, se combinan dichos valores y se genera un índice de selección que identifica a aquellos cerdos que sobresalen en determinados caracteres (básicamente un informe por animal). Esta información se le entrega al ganadero como instrumento de apoyo a su proceso de selección.

La elección de qué caracteres someter al mencionado análisis depende enormemente de a qué se pretende destinar una determinada línea genética o reproductora. En las líneas maternas (cerdas) todo gira principalmente en torno a la prolificidad, lo que otorga especial relevancia a los caracteres reproductivos, las características de la camada (por ejemplo, el número de lechones nacidos vivos) y la aptitud maternal. En las líneas terminales (finalizadores), por su parte, los caracteres a los que se da mayor importancia son el índice de crecimiento, la eficiencia alimenticia y el porcentaje de magro. Algo que todo productor debe evitar es incluir demasiados caracteres en una única línea genética, ya que ciertos caracteres muestran una clara correlación negativa con algunos otros. Además, una selección centrada en demasiados caracteres a la vez no hará más que ralentizar el progreso de cada uno de ellos por separado.

No obstante, a pesar de las diferencias entre líneas genéticas, existen ciertas excepciones. Antiguamente los genetistas seleccionaban las líneas de madres centrándose únicamente en los caracteres reproductivos, y las líneas de padres atendiendo tan solo a los caracteres relacionados con el crecimiento. Sin embargo, para las hembras también es importante crecer más rápido y tener un mayor porcentaje de magro. Por otro lado, tampoco conviene olvidar que todo cerdo comercial (cruce) recibe un 50 % de los genes de su madre y otro 50 % de su padre. Así pues, para lograr un cerdo comercial óptimo tendrá que haber cierto solape en la selección de caracteres.

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La globalización

Hoy en día, dado el carácter globalizado del sector agrícola, empresas como Hypor empiezan a tener en cuenta dicho factor al diseñar sus procesos de selección. Si recopilamos todos nuestros datos genéticos en una única unidad con unas condiciones sanitarias óptimas —como, por ejemplo, nuestra granja de Saskatchewan, en Canadá—, será imposible garantizar que esos mismos cerdos obtengan los mismos resultados si se trasladan a otro lugar como Colombia, donde estarán expuestos a temperaturas y patógenos diferentes. Este fenómeno se denomina interacción genotipo x ambiente, y explica las distintas respuestas de un genotipo ante la variación ambiental.

Para dar cabida a toda esa variación, Hypor ha adoptado un enfoque global que le ha llevado a testar la misma genética en diversos entornos e incluir datos de diferentes lugares a la hora de escoger a los mejores candidatos para su selección.

Al igual que el resto de campos de la genética, la reproducción selectiva sigue evolucionando. Hoy muchas empresas están experimentando con técnicas de ayuda a la recopilación y análisis de datos basadas en inteligencia artificial o aprendizaje automático. El éxito de la reproducción selectiva depende de la obtención de datos de primera calidad; y, cuantos más, mejor. A la base de datos genéticos de Hypor llega un flujo constante de información procedente de todo el mundo.

Paralelamente, hay datos ambientales como la calidad del aire o la temperatura de una granja que puede resultar difícil medir. El desarrollo de nuevos dispositivos tecnológicos (como sensores u otros equipos de vanguardia) permite recopilar información cada vez más detallada sobre aspectos ambientales, y ello debería hacer más fácil distinguir qué diferencias entre caracteres están marcadas por la genética y cuáles se ven determinadas por el entorno. Si a esto le sumamos los avances en inteligencia artificial, es evidente que caminamos cara a una precisión cada vez mayor en nuestras predicciones genéticas, con los beneficios que esto implica para el sector.

Para satisfacer las necesidades del ganadero, es importante que exista una clara sintonía entre la selección genética y las prácticas más recientes. Los costes del pienso siguen al alza, de manera que el consumo de pienso y el índice de conversión siguen siendo los primeros de la lista en cuanto a necesidad de atención y mejora. ¿Sería posible alimentar a nuestros cerdos con otros ingredientes diferentes, o con piensos de menos calidad y más bajo precio (dejando así más alimento para los humanos) y conseguir que aun así rindan lo necesario?

Por las repercusiones económicas que los brotes de enfermedades tienen para el ganadero —en términos de medicamentos, mano de obra, impacto en el rendimiento y elevado índice de mortalidad— la resistencia a enfermedades se ha convertido en otro de los elementos en los que más esfuerzos está centrando el sector porcino. El hecho de mantener a los animales en granjas con condiciones sanitarias óptimas durante el proceso de selección puede dificultar el proceso de mejora de la resistencia, por lo complicado que resulta seleccionar en base a un carácter que no podemos medir. Precisamente por ello se están realizando nuevos estudios con los que se intenta descubrir la capacidad genética que tienen los cerdos para combatir las enfermedades en entornos naturales.

Puede parecer un tópico, pero cuando hablamos de aquello que no tiene límites, la genética y la reproducción selectiva entran sin duda en la clasificación. Es alentador pensar en lo mucho que la genética animal ha mejorado los datos de rendimiento ganadero; pero más interesante es aún imaginar lo que el futuro nos puede deparar.