Bon Accord Biosecurity part 1

Publicado el 21 de Marzo de 2019

La nueva granja núcleo juega sobre seguro

Ante enfermedades como la diarrea epidémica porcina (DEP) o la peste porcina africana (PPA), que siguen dando múltiples titulares, la gente busca cada vez más escuchar buenas noticias. Si a la amenaza creciente que suponen estos virus se le puede ver un lado positivo, este es el compromiso que el sector porcino ha adoptado de cara a la mejora continua de las medidas de bioseguridad. El núcleo remodelado de Bon Accord, en Ituna (en la provincia canadiense de Saskatchewan), es el ejemplo perfecto de ello. Esta granja de vanguardia, con 1.200 cerdas en ciclo cerrado, cuenta con los últimos adelantos tecnológicos; pero si por algo destaca claramente, desde el punto de vista de la salud animal, es por sus estrictos estándares de bioseguridad.

Hypor Wouter

Cuando lo que queremos es maximizar la bioseguridad, es más fácil lograrlo con unas instalaciones totalmente nuevas (como estas) que reformando una granja antigua. Nuestro objetivo es garantizar unas condiciones sanitarias excelentes en nuestras explotaciones, un esfuerzo que parte de una gestión adecuada del transporte.

Hypor Wouter
Dr. Wouter Deley
Senior Veterinarian & Health Manager Hypor

Seguridad o lamentos

Dado que el transporte de los cerdos representa el mayor riesgo de introducción de enfermedades en la granja, en Bon Accord se siguen unos protocolos de actuación muy rigurosos, que se imponen, además, a todo el que interactúe con la granja. Cuando se cargan o descargan animales, por ejemplo, no se permite ningún tipo de contacto entre el personal del muelle de carga y el del camión.

«Además, existe toda una serie de protocolos que cualquier camión que se acerque a nuestra granja debe cumplir», dice el Dr. Deley. «Tenemos varios camiones exclusivos para nuestra explotación, que no trabajan con ninguna otra instalación. Cualquier camión que llegue a nuestra granja pasa por un proceso de lavado y desinfección realizado por nuestro propio personal. Después se somete a un período de 48 horas de inactividad, tras el cual se comprueba la presencia o ausencia de determinados patógenos, y entonces puede pasar al muelle de carga. Aun cumpliendo con todas estas estrictas condiciones, no se le permite jamás entrar en la granja».

Los camiones de pienso están sujetos a las mismas reglas. Bon Accord tiene acuerdos firmados con empresas proveedoras de pienso mediante los cuales la empresa cuenta con una serie de camiones que asigna exclusivamente a nuestra granja. Al igual que sucede con los transportistas, estos camiones entregan el pienso con todas las garantías de que no hay ningún contacto entre el personal del camión y el de la explotación. Existen contenedores en el exterior para que los camiones puedan depositar el pienso, sin necesidad de acceder al interior de la granja.

Bon Accord Biosecurity part 1-2

«Somos muy conscientes de todos los riesgos que existen en cuanto a la posibilidad de introducción de enfermedades en nuestra explotación. Por eso nos aseguramos de que todo nuestro personal se ducha antes de entrar y al salir, y de que emplea ropa limpia cada día. Si cualquiera de nuestros empleados entra en contacto con cerdos de otra granja, ese empleado concreto tendrá que esperar hasta seis días para poder volver a entrar en Bon Accord».

En lo que respecta a los equipos y a cualquier otro material, siempre se adquieren nuevos, y nunca se introduce ningún objeto procedente de otra explotación. Todo el material debe, además, pasar por el box de desinfección antes de entrar en granja, incluidos los botes del champú que utiliza el personal para ducharse antes de acceder a su puesto.

Incluso la ubicación de la granja ha sido escogida con gran cuidado.

«Básicamente, está en medio de la nada. A su alrededor no hay ni fábricas de pienso, ni mataderos, ni nada; tampoco hay ninguna otra instalación que justifique el acercamiento de ningún transporte a la granja».

El estar en un lugar tan aislado es otra medida más de Bon Accord para garantizar la protección de sus animales. Al fin y al cabo, si hablamos de maximizar las condiciones sanitarias y la bioseguridad, Bon Accord es un claro ejemplo a seguir.